jue 11a. Ordinario año Par (Id=418)

Antífona de Entrada

Señor, yo confío en tu misericordia: alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al señor por el bien que me ha hecho.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación frecuente de tu doctrina le enseñe a cumplir de palabra y de obra, lo que a ti te complace.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Cuando Elías fue envuelto por el torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu

Lectura del libro del Eclesiástico
48, 1-14

Entonces surgió el profeta Elías como un fuego, su palabra quemaba como antorcha. El hizo venir sobre ellos el hambre, y en su celo los redujo en número. Por la palabra del Señor cerró los cielos e hizo también bajar fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién pretenderá parecerse a ti? Tú que arrancaste a un muerto de la muerte y lo sacaste del abismo por la palabra del Altísimo. Tú que llevaste reyes a la ruina y arrojaste de sus lechos a hombres ilustres; que escuchaste reproches en el Sinaí, decretos de venganza en el Horeb; que ungiste reyes como vengadores y profetas que te sucedieron; que fuiste arrebatado en un torbellino ardiente, en un carro con caballos de fuego. De ti está escrito que en los castigos futuros calmarás la furia antes que estalle, para reconciliar a los padres con los hijos y restaurar las tribus de Jacob. Felices los que te vieron y murieron fieles al amor, porque también nosotros viviremos.
Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún príncipe lo hizo temblar y nadie fue capaz de subyugarlo. Nada fue demasiado difícil para él, e incluso muerto profetizó su cuerpo. Durante su vida hizo prodigios, e incluso después de muerto fueron admirables sus obras.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 96, 1-2.3-4.5-6.7

Que se alegren los justos con el Señor.

El Señor es rey: ¡que se alegre la tierra, y salten de gozo los innumerables pueblos lejanos! Está rodeado de nubes y brumas, la justicia y el derecho son la base de su trono.
Que se alegren los justos con el Señor.

Delante de él avanza el fuego, quemando a su alrededor a los enemigos; sus relámpagos iluminan el mundo, y al verlo, la tierra se estremece.
Que se alegren los justos con el Señor.

Las montañas se derriten como cera en presencia del Señor, en presencia del dueño de toda la tierra. Los cielos pregonan su fuerza salvadora, y todos los pueblos ven su grandeza.
Que se alegren los justos con el Señor.

Se avergüenzan los que dan culto a imágenes, los que ponen su honor en los ídolos. ¡Póstrense ante él todos los dioses!
Que se alegren los justos con el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre!
Aleluya.

Evangelio

Ustedes oren así

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
6, 7-15

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Cuando recen no hablen mucho como lo hacen los paganos, creyendo que Dios va a escuchar todo lo que hablaron. No sean como ellos, pues su Padre ya sabe lo que necesitan antes que se lo pidan. Ustedes recen así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Porque si ustedes perdonan a los demás sus culpas, también a ustedes los perdonará su Padre celestial. Pero si no perdonan a los demás, tampoco su Padre les perdonará sus culpas".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Al celebrar tus misterios con culto reverente, te rogamos, Señor, que los dones ofrecidos para glorificarte nos obtengan de ti la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La gloria de Dios es el hombre viviente

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Tú eres el Dios vivo y verdadero; el universo está lleno de tu presencia, pero sobre todo has dejado la huella de tu gloria en el hombre, creado a tu imagen.
Tú lo llamas a cooperar con el trabajo cotidiano en el proyecto de la creación y le das tu Espíritu para que sea artífice de justicia y de paz, en Cristo, el hombre nuevo.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con alegría el himno de tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, alcanzar un día la salvación eterna, cuyas primicias nos has entregado en estos sacramentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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